lunes, 4 de octubre de 2010

Olor



Desperté con tremendo dolor en la cabeza, destellos de luces blancas sobre mi rostro y un olor extrañamente familiar, intente incorporarme pero fue inútil ya que estaba tan débil, delgadas manos tomaron mis hombros mientras una voz me pedía que me relajara.
Trate de enfocar la borrosa imagen, estaba seguro que no era la primera vez que estaba ahí
- ¿Quién eres? – pregunte con torpeza, inmediatamente una pajilla entro a mi boca y de forma automática sorbí el fresco liquido.
No tenía ni la más mínima idea de lo que me sucedía, no sé si perdía el conocimiento o sencillamente dormía, en esos lapsos pasaban frente a mí imágenes que me hacían estremecer, me vi solo en el frío suelo, no entendía con exactitud lo que sucedía pero estaba mal, eso era seguro, la única imagen que me confortaba era pocamente nítida a causa de su luz y algo que imaginaba como grandes alas!
Despertaba sin poder moverme, mi cuerpo era un andrajo tendido en aquella cama día tras día, tiempo después supe que fui violentado, sufrí múltiples fracturas, además de ser agredido con diferentes armas, dicen los médicos que estoy aquí de milagro y si continuo evolucionando, pronto me podre mover.
En realidad lo único que recuerdo es la noche que salí de casa de Laura, es verdad cometí el error de caminar por un barrio que no conocía, solo fueron un par de calles hasta encontrarme con un grupo de jóvenes que comenzaron a agredirme ¿solo por usar un par de aretes?, intente ignorarles pero creo que ese solo fue motivo para saciar su ira en mi.
El calor y el dolor recorrían mi cuerpo, quede tendido en el piso, cerré mis ojos para escapar de él y no lo conseguí, pero de pronto sentí tanto confort, un fresco olor invadió el poco aire que respiraba, abrí los ojos y la vi, era joven y bella, su rostro es tan sereno como la luna de esta noche, me abrazo y susurro a mi oído que resistiera, descubrí el origen del floreciente olor, era ella quien llenaba todo de paz y libertad.
La mire ponerse de pie, un par de alas decoraban su desnuda espalda, lucía realmente bella con su largo vestido, era elegante y delicada.
Giro hacia mí, sonrió - no te preocupes estarás bien, ya vienen por ti – es lo último que recuerdo.
Hoy me gusta pensar que un ángel restauró mi camino, una oportunidad más.
La vi una ultima vez antes de salir del hospital, vestia de blanco, ayudaba ahora a quien más lo requería, intente encontrar su mirada pero el destino jamás coopero, hoy solo se de ella cuando su aroma llega a mí.