sábado, 27 de julio de 2013

Frío



Silencio, un silencio que lentamente entra apoderándose de mí, siento como carcome el estado de ánimo, está continua lucha por mantenerme a flote es una rutina, tan inútil escapar... quizás no quiero escabullirme y en realidad provoco  que esto suceda.
Los ojos medios abiertos o medios cerrados intentan interpretar el color, el aire de esta habitación sin vida, no quiero ver más allá porque me duele descubrir que solo el eco es el único que permanece a mi lado.
No, no quiero llorar porque me siento estúpido, las muecas de mi rostro son tan grotescas que sin duda son un perfecto remedo de mí.
La ventana permanece abierta no se hace cuantos días, deja pasar el aire que congela en esta madrugada solitaria, esta noche en la que ni los borrachos se han juntado bajo la lámpara  a contar sus historias y lamentos,  mi cuerpo esta frío pero no intento levantarme por una frazada, no quiero sentir cobijo y prefiero alimentar mi estado lastimero, es una manera de flagelarme en medio de esta oscuridad.
De pronto tu voz llega a mí  seguida de tu imagen, te miro sonreír, estiras tu brazo y acaricias mi enmarañado cabello, siento el calor de tu cuerpo, de esa caricia que recorre mi cuerpo.
-¿Que haces acá, te han dado permiso de venir conmigo?-
Tu mirada continua clavada en mis perdidos ojos y no respondes, la indiferencia es lo que mejor te describe cuando actúas así, ahora soy yo el que te acaricia, tu rostro siempre me ha parecido perfecto, dibujo la delgada pero exquisita línea de tus labios con mi dedo para invitarte a decirme algo pero continuas mirándome intentando descubrir porque las lágrimas corren por mi cara y terminan perdidas entre estas gastadas sabanas.
Finjo sonreír para tranquilizarte, finges tranquilizarte mirando el techo pero en realidad sé que tus pensamientos están en busca  de los míos, que  escapas en busca de esa sensación que me mantiene apartado de la “realidad” de esta realidad de humanos.
Intento abrazarte pero sé que te has ido, hace tanto que te has ido!!!
Es tu partida la que me mantiene encadenado al dolor, a la soledad, es tu muerte la que nos arrancó el alma, a ti de este mundo y a mí de este cuerpo.
                                                                                                                           

martes, 30 de abril de 2013

A veces es todo tan deconocido



Era esta ya la cuarta ocasión  en la que había intentado cerrar los ojos, dormir no era de sus actividades preferidas, sabía lo  importante de esta y  la necesidad de brindársela a su cuerpo.
El reloj marcaba las tres menos quince, se sintió atraído por las voces de una pareja que discutía en la calle, se puso de pie y  se asomó por la ventana, aun la calle estaba oscura y a lo lejos diviso un par de siluetas pegadas al portal de la casa de frente, sintió el sudor escurrir por su cuello y abrió la ventana pensando que el ruido llamaría la atención de los invasores y avergonzados bajarían la voz.
Dio la vuelta y se tumbó en la cama, pensó por un instante encender el televisor pero de inmediato  cayó en la cuenta que nada interesante encontraría a esas horas, las ganas de orinar se apoderaron de él y sin más se encamino al baño, dejo de lado aquellas sandalias que su perro había mordisqueado, se escuchaba el golpe de sus talones en el piso,  no presto mayor atención a esto, prefirió mantener la luz apagada e imaginar  con los ojos cerrados en donde se encontraba el sanitario y guiarse con el ruido de los líquidos al encontrarse, un escalofrió recorrió su cuerpo medio acomodo su ropa interior y de nuevo se encontró con la mirada clavada en el techo de la habitación, una vez más cerraría los ojos buscando reconciliarse con el sueño, hacer las paces y dejar de lado aquellos pensamientos que aprovechaban esa oscuridad para montar un escenario y actuar frente a él actos extraños, tan extraños que en un instante  le apartaban del sueño.
Samuel  abrió los ojos, el sol apuntaba directamente a ellos,  las cortinas habían quedado medio abiertas después de lo de anoche, sin duda era ya el verano ya que  las ocho de la mañana el sol lucia como el  del medio día,  le dolía un poco el cuerpo quizás la falta de descanso o una mala posición le habían jodido las pocas horas de sueño.
-Que haremos el día de hoy? – se preguntó en voz alta mientras se acomodaba al borde de la cama, su cabello desaliñado lo hacía ver sumamente extraño, su cabeza lucia del  doble de tamaño, camino en dirección del  sanitario y no pudo evitar sonreír al mirar su aspecto, continuo hacia la ducha, mientras el agua caía sobre su cuerpo desnudo, por su mente dio inicio un desfile de pensamientos e imagines, sin más su cabeza se posó inmóvil en el  muro de azulejo blanco.
Esa mañana se sentía diferente, no sabía si esa sensación era buena o mala, recordó las palabras de su psicóloga
 –hare que te sientas bien, que estés en el lado blanco-  pero que hacía la diferencia para diferenciar que estabas de qué lado?
Estaba completamente desnudo y aun  mojado sobre la cama, tomo el control y sin mirar la tele comenzó a cambiar los canales, no sabía con exactitud que buscaba,  creo que  sucedía lo mismo con su vida ese día, de pronto la voz tonta de una caricatura le hizo mirar, inmediatamente una sonrisa  natural e infantil surgió de su rostro, se  quedó mirando un instante aquellas imágenes que le llevaron a su niñez, a los juegos y a las sensaciones que solo se tienen con la inocencia.
Escucho que su estómago le hablaba de forma peculiar, quizás extrañaba el alimento, hacía más de veinticuatro horas que Samuel no comía algo, su mano izquierda masajeo su abdomen y sin prestar atención siguió mirando la t.v.

Las personas


La calle lucia tan iluminada, con colores, olores y formas, Samuel se sentía extraño al estar rodeado de tanta gente, gente con humores que se podían percibir a la distancia, su pulcritud lo hacía un poco intolerante a la sociedad, al rose con las personas y por ello siempre buscaba la forma de estar apartado de ellas.
Muchas veces esa forma de ser lo hacía sentir tan solo, y no entendía porque a pesar de ello tenía esa preferencia al aislamiento, compro un chicarrón de esos que acompañan de un poco de limón y chile, se acomodó en una banquita de bajo del sol y se dispuso a ver la cantidad de personalidades que desfilaban frente a él.
Sonreía perversamente al descubrir la cantidad de cosas que hacen los seres humanos por pertenecer a un grupo, a una tribu, en eso si era una de las personas más viles y despiadadas, no tenía remordimientos al atacar con la mirada, no era su intención pero parte de su naturaleza siempre le llevaba a ello, encontraba detalles que parecían insignificantes, para él era atentar contra la integridad del propio yo.
Miraba y sonreía al descubrir  los más extraños zapatos, hasta las cabelleras decoloradas y vueltas a teñir, -todo esto es tan extraño- pensó mientras tiraba lo que restaba de su golosina en el fétido cesto de basura.
El olor a pollo lo llevo a entrar a esos lugares en donde venden el crujiente pellejo del animal, aquel en donde el viejillo barbón es el símbolo de esos lugares.
- buenos días, en que le podemos servir?-  escuchó la voz del empleado  que se soltó a decir mil promociones y paquetes, no presto atención a  eso que solo se convertía en ruido, con una sonrisa fingida correspondió al saludo y agradeció la atención.
-Solo dame un par de piezas de pollo, un poco de ensalada y bastantes sobres de ese chile verde-
Tomo su charola y se encamino a la mesa que parecía la más limpia del lugar, a pesar de ello tomo una servilleta y dio una última pasada, miro el papel que ya no era tan blanco y lo aparto de su alimento.
Las risas de los chiquillos sonaban en el área de niños, miraba un par de familias que comían despreocupadas en aquel lugar, - las risas son una de mis piezas preferidas de música-  pensó Samuel mientras mordía carne de pollo grasosa y crujiente.

Sin ser lo mismo, he cambiado?

  El tiempo pasa y muchas veces sientes que no pasa, te miras y crees que eres el mismo, lo mismo, tantas cosas hablan de lo contrario, muchos en lo que creías ha dejado de importarte, mucho de lo que te gustaba  ahora es lo mismo que nada y hoy encuentras significados en donde menos lo imaginaste, es así, de esta forma como te  percatas que algo está en constante movimiento, cambiando y pocas veces evolucionando, la falta de atención es lo que hace que pierdas detalle, es como hablar de un cielo azul con nubes blancas algodoneras, siempre hay  un de aquí para allá, el viento las ha de cambiar de forma, de lugar pero pocas veces has mirado en esa dirección para afirmar que el cielo se mueve.
La vida no es más que algo por lo que se pasa, en donde encontraras infinidad de cosas, personas y otras que no sé cómo llamarles, es un desfile, una lluvia, una tarde soleada, viento, estrellas, lluvia, agua….la vida es tan solo lo que te has permitido apreciar.
Ahora estoy solo, mis padres han muerto y jamás tuve un hermano, crecí solo, refugiado entre sueños e ideas estúpidas que me mantenían de pie, viaje cuantas veces quise y a donde me pego la gana, siempre viví rodeado de soledad y nostalgia, extrañando una familia, una mascota alguien con quien compartirlo todo y nada, siempre intente acumular algo de felicidad en mi interior para poder compartirlo con una mujer, esa persona que carcomiera cada uno de mis temores y que me cobijara cada noche mientras duermo como angelito (recuerdo las palabras de mi madre) en realidad hoy estoy completamente solo.
Cerrare mis ojos una vez más intentando soñar porque sé que es necesario que mi cuerpo duerma, una vez más  intentare dormir.

miércoles, 3 de abril de 2013

La luz en verde



Hace algún tiempo, para ser honesto ignoro con exactitud cuánto me fui apartando, como cuando las olas lentamente te llevan mar adentro y al intentar volver a la orilla es algo tarde.
No me percate de ello, lo intuía pero  no tenía el valor para confrontarlo, confirmar que así era pero hoy fue inevitable, escuche mis palabras rebotar en este inmenso vacío.
Busque algo de mí en mí, como cuando metes las manos en cada uno de los bolsillos de tus jeans, apresurado y con algo de angustia,  estas seguro que ahí le habías dejado  pero sin embargo ya no está.
Así pasa el tiempo, así cada segundo deja marca para recordarte que nada es por nada y que todo tiene una razón de ser, las rutinas disfrazadas de ordinarias actividades y la emoción de alcanzar un sueño te hacen conducir a prisa y dejas poco a poco de  mirar a tu entorno, olvidas tantas cosas pequeñitas pero tan hermosas y llenas de sustancia que colorean la vida.
Así podemos contar un día, dos días… una semana, dos semanas… un mes, dos meses… una  año y después la vida, estoy semiconsciente que la eternidad es una palabra que no forma parte de mi diccionario, está lejos de mí, porque es algo con lo que no convivo pero sin embargo lo olvido.
Hoy  por la tarde al salir del trabajo me desplazaba lento por las calles en mi vehículo, el sol se mantenía firme sobre todos nosotros, como intentando imponer  su importancia, me toco la luz roja, en realidad no tenía prisa y por un ínstate  detuve el tiempo, todo se quedó en silencio y al mismo tiempo sin movimiento, miré a una chica, mire al auto de a lado, mire mi rededor y me vi, caí en la cuenta que no estaría ahí por siempre, que nada estaría un segundo más ahí y pasaron por mi mente aquellas personas que ya no están, aquellos momentos que compartí con personas a las que ame y con las que solo conviví, nada es eterno, nada será lo mismo al cerrar mis ojos, todo de ira al soltar el aire de mis pulmones, nada esta creado para la eternidad.
Y me llene de miedo, de nostalgia y sonreír y por un instante imagine mis lágrimas rodar, cuanto se ha ido por  entre mis manos,  cuánto daño, cuanto amor, cuántas cosas terminadas y cuantas   inconclusas.
Levante la mirada y descubrí la luz verde, realice los movimientos necesario para iniciar mi partida  y continúe mi camino.

domingo, 1 de julio de 2012

De donde eres este 1ro de julio?

Una mañana fresca no era suficiente para calmar las cabezas nerviosas y calientes de las personas que acudían a ejercer su derecho al voto.
Temprano llegamos a la casilla, unos veinte minutos antes de las ocho, éramos los segundos, qué dicha, me sentía contento con mi plumón permanente en el bolsillo. Vi como las personas de las casilla corrían de aquí para allá, los representantes de partido se apresuran porque van tarde y no saben además a donde llegar ja qué raro. La fila creció con rapidez, participantes que no éramos originarios de esta localidad, la línea de la casilla especial se nutría rápidamente.
El tiempo corría y los médicos se mostraban nerviosos por dejar sus áreas de trabajo para cumplir con su obligación electoral, no faltó quien iniciara la rechifla y el grito porque era tiempo de iniciar la marca de boletas, se dirigían con poco respeto a la señora que custodiaba las instalaciones de la escuela que servía de sede, caray que no se dan cuenta que ella no está ahí para calmar su ira y desesperación? Personal del IFE salió para intentar explicarle a estas personas civilizadas lo que sucedía pero sus oídos sordos y poco tolerantes, poco caso hicieron, se calentaba la cosa, es curioso que aquellas personas que por traer una ropa de moda y un celular con internet se crean con el derecho de maltratar a los semejantes, con su intolerancia que apesta a la distancia.
Otros ciudadanos golpeaban la reja buscando llamar la atención de los participantes de casilla, la cosa se calentaba.
La fila se movía como una serpiente que se siente atrapada buscando escapar, pero qué sucede si estamos acá un grupo de personas que no tiene una identificación de la localidad en donde está hoy? La cosa se calentaba, no faltaba quien gritaba, quien suplicaba por sus “derechos” para votar, sentían que cada minuto los asfixiaba! Salió la representante del IFE para pasarnos a las tres casillas especiales, una fila de solo veinte personas, el levantarnos temprano nos llevó a ser de los elegidos, ja Los participantes de casilla se veían nerviosos, diría yo más espantados, iniciaron ellos a votar, después los observadores y al final los de la FEPADE, el grupo de veinte fue separado entre dos casillas los más contaminados fueron apartados de nosotros por suerte, una pareja de adultos mayores, a decisión de todos, pasó al frente, era un bello gesto solidario para ellos un premio a su valiosa actividad, con nosotros, con el país.
La prensa sacaba fotos y un grupo de gentes se coló para investigar lo que sucedía, señoras molestas pedían pasar a votar porque tenían que laborar pero el ejemplo de esa bella pareja de ancianos y un par de palabras les hizo guardar silencio para volver de donde vinieron, miré al hombre cano y le pedí que nos enseñara de tolerancia y respeto, me sonrió mostrando una gastada dentadura y moviendo su cabeza, me llené de vergüenza al mirar tanta gente fuerte perder la cordura y ellos ahí se mostraban mirando al mundo perder la calma, llegó otra pareja de adultos mayores y una señora acompañada de su hijo patán que pedía le permitieran pasar a sufragar a su madre, después de gritar padre y madres en la calle!!!
Nos llenamos de indignación porque sacó las dos credenciales y se le dijo: Vota la señora, tú haces fila!! Y se dio cuenta que era mejor acatar la orden porque la cosas se calentaban, llegó la prensa, una cámara de video se fue directamente a la segunda casilla donde estaban los intolerantes, los que chiflaban y gritaban, no sé que habrán manifestado pero después de un rato el camarógrafo llegó a nosotros y le comenté se fue con lo más amargo, me miró, era un hombre alto, cano y después de un rato molesto me dijo están en lo cierto ya son ocho y media y hace más de tres horas que están acá y no han votado.
Qué escuchaba!!
Un medio de comunicación contaminado y perdiendo la parcialidad!!
Le contesté en el mismo tono en el que me lo dijo (era un hombre extranjero del sur del continente, allá donde está la pampa) tres horas por Dios, si somos los primeros y no llevamos ese tiempo y además dime hombre porque dices que esto está fuera de un contexto legal, me respondió solo ahí y yo le decía en su mismo tono, donde ahí? Pues ahí respondió, al tiempo que subía la cámara al hombro y se reía de mi, le dije hombre no por traer una cámara adquieras un poder que no te corresponde, estos son los medios que comunican, los que informan? Por eso estamos como estamos, tomó su cámara y se alejó en silencio.
Llegó nuestro tiempo, entramos, mostramos nuestras electorales, nos entregaron las boletas y cada uno se metió a su mampara, busqué nerviosamente mi plumón en los bolsillos del pantalón y taché el recuadro elegido, lo mismo hice con la segunda boleta, las doblé en cuatro, salí de la pequeña mampara que dejaba mi cabeza al descubierto y deposité las boletas en la urna, me entraron mi identificación y entintaron el dedo.
Aún no terminaba nada, apenas iniciaba algo!!

martes, 15 de mayo de 2012

Subterraneo

Sentí que la falta de aire me mataría pero en realidad lo que terminaría conmigo era ese pésimo estado mental y de vida.

Hacía tiempo que no veía el sol brillar en lo alto, no recuerdo con exactitud cuándo dejo de tener algún sentido la vida, cada noche impaciente esperaba a que esto llegara a su fin pero una y otra vez amanecía y yo mirando llegar el día por la ventana.

Nada podía cambia, esto ya no podía ir peor, Salí de casa sin rumbo decidí viajar en el subterráneo, lucia vestido penosamente, miraba a muchas personas moverse nerviosas de un lado a otro fingiendo tener un objetivo pero eran tan similares a mí, ahí estaba yo viajando cuando mire a una pequeña criatura linda y de ojos grandes plantarse frente a mí, extendió su delgada mano para obsequiarme una paleta, me sentí un tanto apenado pero ella seguía insistiendo

– Toma, mamá me da una cuando me siento triste-

Estire la mano para tomarla, el caramelo lucia hermoso y tenía un exquisito olor que me invitaba a llevarla a la boca, me perdí un instante el obsequio de la pequeña, levante los ojos y nuestras miradas se encontraron, ella solo se encogió de hombros, dio la media vuelta y se alejo, entre la muchedumbre no logre descifrar de donde o con quien venía, se escucho el anuncio de la siguiente estación, el tren paro.

Mire de nuevo el dulce y sin pensarlo me entregue al placer que este me obsequiaba, sentí su sabor llegando a mí, comencé a recordar tantas cosas que estaban en mi pero no sé donde, las había olvidado, sentí nostalgia, sentí felicidad, renacía la paz que hacía tiempo no encontraba, una voz sonó preguntándome por algo, me puse de pie para encontrarme con un lugar lleno de color, un estado diferente en mi despertaba mis pensamientos, mis sensaciones.

Sonreía, sentía los músculos de mi rostro dibujando una hermosa sonrisa que solo pocos correspondía, pero al final sonreía.

martes, 20 de diciembre de 2011

Niños & Adultos

Es interesante y hermosa la manera de percibir la vida desde la posición de un niño.


¿Cuando dejé de hacerlo?




Sucedió cuando olvide sonreír por cosas sencillas, o fue cuando sentí la necesidad de tener para ser?

Miro al universo a la altura de un pequeño y todo es asombroso, no pierden el interés y sienten la necesidad de estar descubriendo, comparten sus logros con mayor placer y lo mejor es que lo dan sin reproches para que tú lo logres.

Ser adulto no es madurar y perder esta magia, seguramente que aquellas personas que han sabido conservarle son las que caminan sonrientes por las calles y contagian sin más, son aquellas que dan sin preguntar quién eres .

Seguramente son las que te hacen sentir tan importante y que todo en la vida tiene una razón de ser.

Ahora piensa en una de ellas y dime si no sonríes al traerla a tu mente.

Llénate de amor, llénate de esa sensación que ha dejado en ti ese ser.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sin más ni más


- Todo es tan simple y al mismo tiempo lleno de complejidades – me decía una y otra vez mientras me sobaba con fuerza y rabia el dedo pequeño de mi pie izquierdo que unos pasos atrás fue a estamparse con la pata del sillón, lo miro y luce entre un rojo candente y un pálido morado, maldigo cada cosa a mi alrededor y termino derrumbado, de rodillas con los brazos extendidos sobre la cama que aun esta cálida, las lagrimas terminan exterminándolo y me pregunto

–Que estoy pagando para pasarla tan mal? -

Lloro como un chiquillo, como no lo hacía hace años, recuerdo que fue cuando murió saimón, el perro que mi hermano había rescatado de las manos de quien no demostraba más respeto por la vida.

Me sentía tan solo en una habitación que contenía todo lo mío, pinturas, poemas y mas creaciones de mi estúpida revelación ante la vida, mire con calma cada pared, cada rincón y cada cosa, viajé por instantes no muy largos al tiempo de lo que admiraba y me sentí confortado pero al mismo tiempo seguía tan vacío, deforme y sin mayor sentido ante la misma vida.

No lograba identificar en que instante había elegido vivir así, que situación me puso ante todo aquello que tome sin pensarlo dos veces.

Me di cuenta que no tenía más sentido seguir preguntándome todo esto y me puse en pie una vida rutinaria me esperaba y tenia o debía seguir con ella, quizás eso me reconfortara y me ayude a dejar de lado todo esto.

Salí a la calle, una calle gris y en movimiento, miles se miraban como yo y al mismo tiempo fingían que todo era tan normal, camine y camine y pase de largo, solo seguí moviéndome y fui a dar a un lugar en donde saltaban y gritaban niños, niños sin duda tan pobres que sus pies descalzos se movían sin mayor problema en el frio, unos me miraron y siguieron con lo suyo, seguro estaban acostumbrados a la indiferencia del mundo pero uno llego a mí

–Estás perdido?- me pregunto con una cara de confusión.

- Tienes miedo o hambre?- me pregunto una vez más, no pode responderle pues estaba atrapado en la inocencia de su mirada, en el encanto de su  sonrisa y en lo gastado de su cuerpo a pesar de su corta edad.

Tomo mi mano y me llevo a una banca de piedra, nos sentamos y los dos permanecimos en silencio mirando el juego del resto de los niños, desapareció por un instante y volvió de la nada con un poco de agua, me la ofreció al tiempo que hacia señales de beberla, seré honesto y diré que dude en hacerlo pero su rostro me lleno de tranquilidad y lo hice sin más ni más, a cambio le ofrecí un trozo de chocolate que saque de mi gastado abrigo café, lo miro y su sonrisa creció lo abrió y mire como salivaba y de inmediato salto sobre la banca me dio las gracias y grito

– Vengan todos para acá que un trozo de chocolate les va a tocar-

En un segundo los niños hicieron fila extendiendo su mano sucia para recibir su pequeña fracción de chocolate, todos sonreían todos brincaban de emoción.

Me aparte para admirar aquella conmovedora imagen, llore una vez mas pero de forma distinta la mirada de aquel pequeño y la mía se encontraron en algún punto del universo, sonreímos.

Di la vuelta y me fui a casa dispuesto a darme una oportunidad más, necesitaba solo darme el tiempo de entender quien era.